El bosque ribereño de salicáceas es el resultado de la dispersión natural de especies introducidas al valle con fines productivos, para silvicultura o como cercos rompevientos, consolidación de taludes y ornamentales de parques y paseos públicos. Las condiciones microclimáticas y geoedáficas del ambiente ribereño de los ríos Limay, Neuquén y Negro configuraron el hábitat propicio para un reducido grupo de especies pioneras adaptadas a las condiciones impuestas por el medio, que generaron mas y nuevas condiciones ecológicas de dispersión de especies asociadas a ellas. Esta labor colonizadora del ambiente natural fue y es realizada por una familia de especies de vegetación muy difundidas en los ambientes ribereños de la Patagonia denominadas “salicáceas” que comprende a los álamos introducidos con fines funcionales a la agricultura como barreras rompevientos, en sus dos variedades mejor expresados en los bosques y bosquecillos espontáneos: Populus nigra y P. alba. Los sauces son parte integrante de esta amplia variedad de especies de la familia euroasiática, introducidas a la región también con fines secundarios como fijadora de taludes y costas, a partir de las especies Salix alba, S. fragilis y S. viminalis. A esta familia pertenece la única especie de árbol nativo presente en el ambiente ribereño del monte y del extremo del cono sur: el Sauce Criollo o Salix humboldtiana.
Particularmente esta familia abarca al grupo de mayor diversidad de especies del ecosistema ribereño entre los árboles y al tercer grupo más representativo en el total de especies de plantas, después de las gramíneas y compuestas. La importancia de la especie en el conjunto del ecosistema radica en su función colonizadora y fijadora de suelos, en un medio altamente inestable hasta casi finales del siglo veinte, debido a las sucesivas crecidas de los ríos y la gran capacidad modeladora de las corrientes de las aguas de los ambientes ribereños en una zona árida desprovista de una cubierta vegetal densa. Donde muchas especies no pueden asentar sus semillas o materiales germinativos, las salicáceas lo hacen con efectividad y en un lapso de tiempo muy breve, con un alto enraizamiento aun en los mismos lechos torrentosos de los ríos.
La heterogeneidad de ambientes de las islas y riberas de los ríos de la Confluencia está configurada por diferencias sutiles y por pequeños desniveles del terreno, que expresan medidas de cambio muy importantes en las comunidades, donde el paso del agua conforma comunidades específicamente asociadas a:
La intensidad del flujo de aguas de crecidas
El drenaje del terreno
La altura con respecto al pelo de agua promedio
El relieve original, con relictos de formaciones eólicas, planicies y antiguas terrazas de inundación
Incendios de pastizales relativamente lejanos en el tiempo
Cada comunidad revela una asociación específica a estas condiciones y sería pertinente en un estudio posterior más detallado, analizar algunas de estas configuraciones para el caso particular de cada parche de vegetación natural no solo a escala de la Confluencia sino también de la región.
Los parches de vegetación natural que integran un paisaje a modo de mosaico, está comprendido por singularidades geomorfológicas asociadas al régimen hidrológico de los ríos Limay y Neuquén. El mosaico abarca, ambientes ribereños y piso del valle bien definidos por:
Islas
barras de sedimentos finos
barras de rodados
costas de deposición de sedimentos
costas erosionadas
albardones
lagunas y pantanos
cauces secundarios de régimen variable (lénticos – lóticos)
planicies naturales
dunas
relictos de erosión en el talud del valle
pedemonte
talud del valle
aterrazameintos para sistematización de tierras bajo riego (intervención antrópica)
No existen muchos espacios fuera del ambiente ribereño sin intervenciones humanas directas en torno de la Confluencia de los ríos; y los menos intervenidos padecen fuegos originados en fogones de pescadores, incendios de pastizales y aun intencionales de bosque.
Los relevamientos aerofotogramétricos de la ex – Hidronor, fotografías aéreas históricas e imágenes satelitales; permiten dimensionar la evolución de los parches asociados a la dinámica ribereña y del bosque de salicáceas. Sitios que anteriormente a la construcción de presas no conformaban bosques de salicáceas, hoy exhiben densas arboledas y estructuras de vegetación típicas de bosques en galería y hasta análogamente comunidades del manglar, en suelos anegables, con cierta recurrencia, sino en forma permanente.
Texturalmente los suelos se corresponden con los distintos niveles atravesados por correderas del río en época de crecidas, bajos anegadizos y bajos próximos al nivel freático. En otro orden más distante de la influencia ribereña, predominan relieves del tipo de planicies y dunas y el talud de la vertiente sur del valle del Limay y del Neuquén.
La dinámica de la comunidad ribereña
La heterogeneidad de ambientes y vegetación en particular está configurada por diferencias sutiles y por pequeños desniveles del terreno, que expresan medidas de cambio muy importantes en las comunidades, donde la disponibilidad de agua conforma comunidades específicamente asociadas a:
Bosques de salicáceas de Populus nigra, Populus alba, Salix viminalis, Salix fragilis, Salix alba, Salix humboldtiana, Eleagnus angustiflora y Tamarix gallica.
Bosquecillos de Salix humboldtiana
Bosques de salicáceas asociados a Fraxinus americana y Acer negundo
Monte arbustivo de zigofiláceas, integrado por Larrea nítida y Lycium chilense.
Vegetación palustre de totoras, juncos, Polygonum sp y briófitas.
Pastizales graminosos y campos de hierbas de Glyzyrrhiza astragalina, Solidago Chilensis, Hyalis argentea y alfalfa, entre otras.
La composición y distribución de las comunidades, expresa un reparto equitativo de superficies en muchos parches de vegetación natural, para cada estructura encontrada. Aunque la comunidad original está relegada, tal vez desplazada, a una mínima expresión en zonas de tierras altas con respecto al nivel freático y de acceso al agua o expuesta a los vientos del suroeste, hacia la barda o aguas arriba del valle del Limay existen amplias tierras del monte original que llegan hasta la costa de los ríos.
Los ríos son la fuente de sedimentos, grava, materia orgánica (ramas, hojas y semillas), que forma los suelos de esta isla. En las zonas de deposición más dinámicas la cobertura vegetal es mas baja. En las zonas topográficamente formadas por cauces temporarios y zonas bajas, aloja una densa vegetación de salicáceas. Las zonas más altas, resguardan relictos de la vegetación xerófila. Existen zonas de transición o manchones de vegetación, con árboles dispersos. Las chacras comprenden otra fuente de aporte de material, genético principalmente, través de canales de drenaje, de riego o por la simple dispersión producida por el viento.
jueves, 2 de julio de 2009
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