El valor económico de estas tierras no solo está conferido por la especulación inmobiliaria, existe también un nuevo potencial otorgado por la expansión urbana, particularmente de Neuquén. Algunas de estas tierras ya tienen dueño y en ella históricamente se desarrollaron actividades productivas como la silvicultura, la agricultura y en menor medida la ganadería.
En algunas de estas tierras existe un potencial productivo y urbanístico, que no se contrapone con los intereses de protección expuestos anteriormente, si es que existe un objetivo claro de desarrollo, basado en las potencialidades del lugar y el interés común especialmente en aquellas tierras de dominio público.
Un ANP en la región de la Confluencia, puede extenderse a lo largo del extenso cordón de islas, inclusive aquellas “anexadas” por la obturación de cauces secundarios que las rodeaban, sobre el Limay; desde la Confluencia hacia el oeste. Esta extensión lejos de ser pretensiosa, es una buena alternativa para la protección de especies en el pequeño tramo del río Limay que sobrevive al embalsamiento para la producción hidroeléctrica. Más estratégico aun si se advierte que a lo largo de este valle, existe un incipiente proceso de urbanización que encadena a las ciudades de Cipolletti, Neuquén, Plottier y Senillosa, con alta capacidad de modificación del medio natural.
Las condiciones favorables actuales para la producción agrícolas y proyectos de inversión en el área, introducirá nuevos cambios en el valle, de esta manera las islas emergerán como uno de los pocos sitios favorables a la protección del ecosistema natural. De esta manera se estaría pensando en un ordenamiento territorial donde existan espacios para la producción, la protección de la naturaleza, el desarrollo turístico y recreativo en los pocos espacios públicos disponibles de las ciudades de esta parte del valle y el desarrollo urbano.
El establecimiento del ANP en islas y costas del río, de dominio privado, constituiría una restricción de dominio, pero de ninguna manera esta restricción debe apuntar a la limitación del desarrollo de los potenciales económicos de este sector, sino más bien debe apuntar a la consolidación de un sistema de producción sustentable. En cuanto al espacio público se debe proponer la protección más estricta de la naturaleza, la investigación científica y la educación ambiental y por sobre todo la preservación de espacios públicos de calidad que posibilite el acceso de todos los sectores sociales.
En este aspecto es importante establecer una regulación que establezca un límite al desarrollo de emprendimientos privados además de los existentes, sobre tierras públicas, que posibilite lo expuesto en el párrafo precedente. Inclusive se puede establecer que no mas de un tercio del actual dominio público pase a emprendimientos privados, y que los beneficios de estas transferencias, en forma de canon de concesiones, permisos o ventas, se reinvierta en la propia ANP y el desarrollo de la infraestructura de uso público como paseos, educación, centro de referencia para la educación ambiental y actividades de desarrollo sustentable.
Los límites del área pueden incluir áreas residenciales dentro de la planicie de inundación que apunte a un modelo urbano de viviendas en palafitos, que responda a las demandas habitacionales de la ciudad. Este principio además de dar respuesta a la demanda social de espacio para viviendas, además permite logar una armonía con el paisaje y costosas obras de contención de inundaciones en las riberas, que producen un fuerte impacto sobre el bosque de salicáceas y el hábitat del bosque en general.
En este contexto existen dos categorías posibles para establecerse en la futura creación de un ANP, ambas contemplativas de usos socioeconómicos:
- Reserva del Paisaje (Sistema Nacional de ANP – 1990 y Ley provincial de ANP Nº 2594, art. 9º)
- Reserva Natural Urbana Educativa (J. Morello, sitio web Fundación Vida Silvestre - 2003)
jueves, 2 de julio de 2009
Situación del uso de la tierra
El área propuesta se está reconvirtiendo en la actualidad de tierras agrícolas a uso urbano y barrios cerrados. Por otro lado la estabilidad de los parches se relacionan, de acuerdo al análisis en retrospectiva de imágenes, con la evolución del bosque de salicáceas, por lo que a través de este caso se puede observar la función fijadora de la vegetación, de suelos aun en condiciones de gran inestabilidad conferida por la intensidad de las crecidas y la corriente del río, a partir del aporte realizado desde los cercos vivos rompevientos de álamos y fijadoras de taludes de canales, de sauces y tamarisco. Estas cortinas hoy representan un gran interés de conservación en áreas agrícolas y periurbanas de Gran Bretaña, los Países Bajos y España, porque contribuyen al ciclado de nutrientes, la morigeración de la intensidad de los procesos erosivos, la construcción de nuevos hábitat para la fauna silvestre y la nidificación de aves, la construcción de corredores biológicos y sitios de una gran diversidad de especies autóctonos en medios altamente modificados. Además representan tradiciones y expresiones de un cultura avasallada por la urbanización los procesos de alta tecnologización y mecanización de la agricultura.
Las zonas sin acceso de luz presentan la estructura de vegetación con predominio de madreselva en el estrato bajo. Las efímeras y los musgos aquí, constituyen un agente formador de suelos, cuya presencia evidencia un nivel de estabilidad superior al del bosque originado en correderas a partir de Pópulus y en menor medida por Salix.
De consolidarse este perfil de desarrollo urbano en las ciudades de Neuquén y Plottier, la necesidad de encarar obras de contención de crecidas o de protección de costas, como las realizadas en la Isla 132, amenazan la diversidad del bosque y su función reguladoras en el ambiente. El desarrollo de las dos nuevas centralidades de la ciudad de Neuquén de acuerdo al plan de desarrollo urbano de la costa y de la Colonia Valentina Rural, conllevan a una mayor densificación de la estructura urbana sobre las riberas y una mayor presión de uso del espacio del valle. En cuanto a las implicancias sociales, la estrategia especulativa desplegada tanto por los desarrolladores como el Estado integrante de fondos fiduciarios para el desarrollo de obras sobre la isla 132, que produce una fragmentación del espacio urbano. Esta fragmentación agravada por el déficit habitacional de la ciudad de Neuquén que ronda la cifra de 10.000 familias carentes de vivienda, se manifiesta en un frente de avance de tomas de tierras de población muy empobrecida en zonas inestables e inhóspitas de la barda al oeste; y tomas entorno del área comprendida por el Paseo de la Costa con gran valor inmobiliario e interés especulativo debido al desarrollo de obras de infraestructura urbana, que generan focos de tensión social en cada toma de tierras.
Las zonas sin acceso de luz presentan la estructura de vegetación con predominio de madreselva en el estrato bajo. Las efímeras y los musgos aquí, constituyen un agente formador de suelos, cuya presencia evidencia un nivel de estabilidad superior al del bosque originado en correderas a partir de Pópulus y en menor medida por Salix.
De consolidarse este perfil de desarrollo urbano en las ciudades de Neuquén y Plottier, la necesidad de encarar obras de contención de crecidas o de protección de costas, como las realizadas en la Isla 132, amenazan la diversidad del bosque y su función reguladoras en el ambiente. El desarrollo de las dos nuevas centralidades de la ciudad de Neuquén de acuerdo al plan de desarrollo urbano de la costa y de la Colonia Valentina Rural, conllevan a una mayor densificación de la estructura urbana sobre las riberas y una mayor presión de uso del espacio del valle. En cuanto a las implicancias sociales, la estrategia especulativa desplegada tanto por los desarrolladores como el Estado integrante de fondos fiduciarios para el desarrollo de obras sobre la isla 132, que produce una fragmentación del espacio urbano. Esta fragmentación agravada por el déficit habitacional de la ciudad de Neuquén que ronda la cifra de 10.000 familias carentes de vivienda, se manifiesta en un frente de avance de tomas de tierras de población muy empobrecida en zonas inestables e inhóspitas de la barda al oeste; y tomas entorno del área comprendida por el Paseo de la Costa con gran valor inmobiliario e interés especulativo debido al desarrollo de obras de infraestructura urbana, que generan focos de tensión social en cada toma de tierras.
El origen del bosque ribereño
El bosque ribereño de salicáceas es el resultado de la dispersión natural de especies introducidas al valle con fines productivos, para silvicultura o como cercos rompevientos, consolidación de taludes y ornamentales de parques y paseos públicos. Las condiciones microclimáticas y geoedáficas del ambiente ribereño de los ríos Limay, Neuquén y Negro configuraron el hábitat propicio para un reducido grupo de especies pioneras adaptadas a las condiciones impuestas por el medio, que generaron mas y nuevas condiciones ecológicas de dispersión de especies asociadas a ellas. Esta labor colonizadora del ambiente natural fue y es realizada por una familia de especies de vegetación muy difundidas en los ambientes ribereños de la Patagonia denominadas “salicáceas” que comprende a los álamos introducidos con fines funcionales a la agricultura como barreras rompevientos, en sus dos variedades mejor expresados en los bosques y bosquecillos espontáneos: Populus nigra y P. alba. Los sauces son parte integrante de esta amplia variedad de especies de la familia euroasiática, introducidas a la región también con fines secundarios como fijadora de taludes y costas, a partir de las especies Salix alba, S. fragilis y S. viminalis. A esta familia pertenece la única especie de árbol nativo presente en el ambiente ribereño del monte y del extremo del cono sur: el Sauce Criollo o Salix humboldtiana.
Particularmente esta familia abarca al grupo de mayor diversidad de especies del ecosistema ribereño entre los árboles y al tercer grupo más representativo en el total de especies de plantas, después de las gramíneas y compuestas. La importancia de la especie en el conjunto del ecosistema radica en su función colonizadora y fijadora de suelos, en un medio altamente inestable hasta casi finales del siglo veinte, debido a las sucesivas crecidas de los ríos y la gran capacidad modeladora de las corrientes de las aguas de los ambientes ribereños en una zona árida desprovista de una cubierta vegetal densa. Donde muchas especies no pueden asentar sus semillas o materiales germinativos, las salicáceas lo hacen con efectividad y en un lapso de tiempo muy breve, con un alto enraizamiento aun en los mismos lechos torrentosos de los ríos.
La heterogeneidad de ambientes de las islas y riberas de los ríos de la Confluencia está configurada por diferencias sutiles y por pequeños desniveles del terreno, que expresan medidas de cambio muy importantes en las comunidades, donde el paso del agua conforma comunidades específicamente asociadas a:
La intensidad del flujo de aguas de crecidas
El drenaje del terreno
La altura con respecto al pelo de agua promedio
El relieve original, con relictos de formaciones eólicas, planicies y antiguas terrazas de inundación
Incendios de pastizales relativamente lejanos en el tiempo
Cada comunidad revela una asociación específica a estas condiciones y sería pertinente en un estudio posterior más detallado, analizar algunas de estas configuraciones para el caso particular de cada parche de vegetación natural no solo a escala de la Confluencia sino también de la región.
Los parches de vegetación natural que integran un paisaje a modo de mosaico, está comprendido por singularidades geomorfológicas asociadas al régimen hidrológico de los ríos Limay y Neuquén. El mosaico abarca, ambientes ribereños y piso del valle bien definidos por:
Islas
barras de sedimentos finos
barras de rodados
costas de deposición de sedimentos
costas erosionadas
albardones
lagunas y pantanos
cauces secundarios de régimen variable (lénticos – lóticos)
planicies naturales
dunas
relictos de erosión en el talud del valle
pedemonte
talud del valle
aterrazameintos para sistematización de tierras bajo riego (intervención antrópica)
No existen muchos espacios fuera del ambiente ribereño sin intervenciones humanas directas en torno de la Confluencia de los ríos; y los menos intervenidos padecen fuegos originados en fogones de pescadores, incendios de pastizales y aun intencionales de bosque.
Los relevamientos aerofotogramétricos de la ex – Hidronor, fotografías aéreas históricas e imágenes satelitales; permiten dimensionar la evolución de los parches asociados a la dinámica ribereña y del bosque de salicáceas. Sitios que anteriormente a la construcción de presas no conformaban bosques de salicáceas, hoy exhiben densas arboledas y estructuras de vegetación típicas de bosques en galería y hasta análogamente comunidades del manglar, en suelos anegables, con cierta recurrencia, sino en forma permanente.
Texturalmente los suelos se corresponden con los distintos niveles atravesados por correderas del río en época de crecidas, bajos anegadizos y bajos próximos al nivel freático. En otro orden más distante de la influencia ribereña, predominan relieves del tipo de planicies y dunas y el talud de la vertiente sur del valle del Limay y del Neuquén.
La dinámica de la comunidad ribereña
La heterogeneidad de ambientes y vegetación en particular está configurada por diferencias sutiles y por pequeños desniveles del terreno, que expresan medidas de cambio muy importantes en las comunidades, donde la disponibilidad de agua conforma comunidades específicamente asociadas a:
Bosques de salicáceas de Populus nigra, Populus alba, Salix viminalis, Salix fragilis, Salix alba, Salix humboldtiana, Eleagnus angustiflora y Tamarix gallica.
Bosquecillos de Salix humboldtiana
Bosques de salicáceas asociados a Fraxinus americana y Acer negundo
Monte arbustivo de zigofiláceas, integrado por Larrea nítida y Lycium chilense.
Vegetación palustre de totoras, juncos, Polygonum sp y briófitas.
Pastizales graminosos y campos de hierbas de Glyzyrrhiza astragalina, Solidago Chilensis, Hyalis argentea y alfalfa, entre otras.
La composición y distribución de las comunidades, expresa un reparto equitativo de superficies en muchos parches de vegetación natural, para cada estructura encontrada. Aunque la comunidad original está relegada, tal vez desplazada, a una mínima expresión en zonas de tierras altas con respecto al nivel freático y de acceso al agua o expuesta a los vientos del suroeste, hacia la barda o aguas arriba del valle del Limay existen amplias tierras del monte original que llegan hasta la costa de los ríos.
Los ríos son la fuente de sedimentos, grava, materia orgánica (ramas, hojas y semillas), que forma los suelos de esta isla. En las zonas de deposición más dinámicas la cobertura vegetal es mas baja. En las zonas topográficamente formadas por cauces temporarios y zonas bajas, aloja una densa vegetación de salicáceas. Las zonas más altas, resguardan relictos de la vegetación xerófila. Existen zonas de transición o manchones de vegetación, con árboles dispersos. Las chacras comprenden otra fuente de aporte de material, genético principalmente, través de canales de drenaje, de riego o por la simple dispersión producida por el viento.
Particularmente esta familia abarca al grupo de mayor diversidad de especies del ecosistema ribereño entre los árboles y al tercer grupo más representativo en el total de especies de plantas, después de las gramíneas y compuestas. La importancia de la especie en el conjunto del ecosistema radica en su función colonizadora y fijadora de suelos, en un medio altamente inestable hasta casi finales del siglo veinte, debido a las sucesivas crecidas de los ríos y la gran capacidad modeladora de las corrientes de las aguas de los ambientes ribereños en una zona árida desprovista de una cubierta vegetal densa. Donde muchas especies no pueden asentar sus semillas o materiales germinativos, las salicáceas lo hacen con efectividad y en un lapso de tiempo muy breve, con un alto enraizamiento aun en los mismos lechos torrentosos de los ríos.
La heterogeneidad de ambientes de las islas y riberas de los ríos de la Confluencia está configurada por diferencias sutiles y por pequeños desniveles del terreno, que expresan medidas de cambio muy importantes en las comunidades, donde el paso del agua conforma comunidades específicamente asociadas a:
La intensidad del flujo de aguas de crecidas
El drenaje del terreno
La altura con respecto al pelo de agua promedio
El relieve original, con relictos de formaciones eólicas, planicies y antiguas terrazas de inundación
Incendios de pastizales relativamente lejanos en el tiempo
Cada comunidad revela una asociación específica a estas condiciones y sería pertinente en un estudio posterior más detallado, analizar algunas de estas configuraciones para el caso particular de cada parche de vegetación natural no solo a escala de la Confluencia sino también de la región.
Los parches de vegetación natural que integran un paisaje a modo de mosaico, está comprendido por singularidades geomorfológicas asociadas al régimen hidrológico de los ríos Limay y Neuquén. El mosaico abarca, ambientes ribereños y piso del valle bien definidos por:
Islas
barras de sedimentos finos
barras de rodados
costas de deposición de sedimentos
costas erosionadas
albardones
lagunas y pantanos
cauces secundarios de régimen variable (lénticos – lóticos)
planicies naturales
dunas
relictos de erosión en el talud del valle
pedemonte
talud del valle
aterrazameintos para sistematización de tierras bajo riego (intervención antrópica)
No existen muchos espacios fuera del ambiente ribereño sin intervenciones humanas directas en torno de la Confluencia de los ríos; y los menos intervenidos padecen fuegos originados en fogones de pescadores, incendios de pastizales y aun intencionales de bosque.
Los relevamientos aerofotogramétricos de la ex – Hidronor, fotografías aéreas históricas e imágenes satelitales; permiten dimensionar la evolución de los parches asociados a la dinámica ribereña y del bosque de salicáceas. Sitios que anteriormente a la construcción de presas no conformaban bosques de salicáceas, hoy exhiben densas arboledas y estructuras de vegetación típicas de bosques en galería y hasta análogamente comunidades del manglar, en suelos anegables, con cierta recurrencia, sino en forma permanente.
Texturalmente los suelos se corresponden con los distintos niveles atravesados por correderas del río en época de crecidas, bajos anegadizos y bajos próximos al nivel freático. En otro orden más distante de la influencia ribereña, predominan relieves del tipo de planicies y dunas y el talud de la vertiente sur del valle del Limay y del Neuquén.
La dinámica de la comunidad ribereña
La heterogeneidad de ambientes y vegetación en particular está configurada por diferencias sutiles y por pequeños desniveles del terreno, que expresan medidas de cambio muy importantes en las comunidades, donde la disponibilidad de agua conforma comunidades específicamente asociadas a:
Bosques de salicáceas de Populus nigra, Populus alba, Salix viminalis, Salix fragilis, Salix alba, Salix humboldtiana, Eleagnus angustiflora y Tamarix gallica.
Bosquecillos de Salix humboldtiana
Bosques de salicáceas asociados a Fraxinus americana y Acer negundo
Monte arbustivo de zigofiláceas, integrado por Larrea nítida y Lycium chilense.
Vegetación palustre de totoras, juncos, Polygonum sp y briófitas.
Pastizales graminosos y campos de hierbas de Glyzyrrhiza astragalina, Solidago Chilensis, Hyalis argentea y alfalfa, entre otras.
La composición y distribución de las comunidades, expresa un reparto equitativo de superficies en muchos parches de vegetación natural, para cada estructura encontrada. Aunque la comunidad original está relegada, tal vez desplazada, a una mínima expresión en zonas de tierras altas con respecto al nivel freático y de acceso al agua o expuesta a los vientos del suroeste, hacia la barda o aguas arriba del valle del Limay existen amplias tierras del monte original que llegan hasta la costa de los ríos.
Los ríos son la fuente de sedimentos, grava, materia orgánica (ramas, hojas y semillas), que forma los suelos de esta isla. En las zonas de deposición más dinámicas la cobertura vegetal es mas baja. En las zonas topográficamente formadas por cauces temporarios y zonas bajas, aloja una densa vegetación de salicáceas. Las zonas más altas, resguardan relictos de la vegetación xerófila. Existen zonas de transición o manchones de vegetación, con árboles dispersos. Las chacras comprenden otra fuente de aporte de material, genético principalmente, través de canales de drenaje, de riego o por la simple dispersión producida por el viento.
Bases Ecológicas para la gestión del del valle de la Confluencia. Documento para el debate de creación de una Reserva de Biósfera
Introducción
La Confluencia de los ríos Limay y Neuquén comprende un ecosistema de extraordinarias características diferenciadas de la dinámica y estructura regional del ecosistema del monte. Está enmarcado por la rigurosidad climática de la región biogeográfica, donde la amplitud térmica y la regularidad de la sequía se expresan en una vegetación xeromórfica singular, cobertura vegetal escasa y rala, suelos esqueléticos y una biodiversidad de tipos adaptados y restringidos cuantitativamente, por las escasas oportunidades para variados nichos ecológicos. La Confluencia emerge como un oasis, pero también como un corredor verde de especies y nutrientes desde la Cordillera de los Andes al mar, “regando” un basto territorio árido.
La Confluencia es también un punto de referencia en el sentido de la representación social, en cuanto sintetiza el encuentro de diversas culturas que fundaron este valle a imagen y semejanza de las tradiciones agrícolas de los valles europeos, desde donde inmigraron variadas poblaciones de origen ruso, italiano, español y alemán entre otros. Es también representación de encuentro como “choque” de culturas. Es el escenario del arrebato de la civilización blanca al indio, desplazado no solo de este sitio sino despojado de su territorio. Este punto de la Confluencia expresa también el enclave a partir del cual la civilización avasalladora hace pie en la Patagonia norte, fundando un periodo de especulaciones sobre la tierra y la propia capitalidad del Territorio Nacional de Neuquén y de degradación mas adelante, alternados con periodos de esfuerzo y prosperidad llevados adelante por una “nueva comunidad del valle”.
La Confluencia es historia y memoria. Memoria del despojo y también de la fundación de una cultura del esfuerzo y el trabajo de los que sembraron y arrebataron a la aridez, el dominio de la hostilidad del viento y la sequía. Los amplios bosques ribereños, y las fértiles tierras del valle son la expresión mas representativa de esfuerzo mancomunado de casi un siglo de construcción de un oasis de regadío que hoy al igual que a principios de siglo es despojado por la barbarie especulativa, rentista, cortoplacista, facilista y los llamados “inversores” (hasta ahora no han invertido un solo peso genuino en obras productivas y desarrollo social y urbano), hoy llamados “desarrolladores”, que ejecutan proyectos urbanísticos obtenidos de “moldes” enajenados de la realidad y las condiciones ambientales y paisajistas de la región, aliados a sus socios locales.
En este contexto histórico, se ha configurado un ambiente particular, con una dinámica dirigida por la cultura de la sociedad pasada, que se proyecta al futuro sobre las bases de un nuevo orden cultural y ético - ambiental de los procesos de globalización y de homogeneización de los estilos de vida y desarrollo urbano. El ambiente seminatural conformado actualmente se estructura sobre un mosaico de diversidades; de parches y elementos del paisaje histórico, del construido y el natural. Este paisaje “integrado”, resultante de la síntesis de la cultura y la naturaleza original, se encuentra amenazado por una actividad inmobiliaria dirigida a reconvertir espacios naturales y productivos, en una ciudad de “elite” a través del Proyecto Paseo de la Costa (Ordenanza Nº 10010/04), acentuando el proceso de “gentrificación” (Fernandez, 2001) que en la ciudad se despliega desde los años 90, con el “boom” de los barrios cerrados. Las consecuencias de esta reconversión implican la expulsión del productor agropecuario y la restricción del acceso a la vivienda social sobre el valle, a nivel de la sociedad. Para la naturaleza, (la original y la segunda naturaleza, la de la cultura valletana) la modificación de la cobertura vegetal, reemplazando bosques de salicáceas por parques, la restricción del acceso público a las riberas, la modificación de los cauces naturales del río, a través del relleno de lagunas y la “polderización” de tierras por encauzamiento de las aguas del lecho natural del río hacia un solo cauce contenido por defensas artificiales, con la consecuente destrucción del hábitat ribereño.
Frente a esta situación proponemos la creación de un Área Natural Protegida en el ambiente ribereño del valle de la Confluencia, que comprenda:
tierras productivas sin reconversión
cercos vivos (cortinas de álamos) que actúan como corredores biológicos
asentamientos periurbanos tendientes a consolidar un estilo constructivo adecuado al régimen hidrológico y con fines sociales y productivos del valle
Bosques ribereños
Ambientes xerófilos de la costa sur del río Neuquén y del Limay
Islas de los ríos Limay, Neuquén y Negro
Tierras ribereñas de la Confluencia, en todas las márgenes de los ríos.
Cauces secundarios y lagunas del valle
Albardones y relictos del monte xerófilo
La Confluencia de los ríos Limay y Neuquén comprende un ecosistema de extraordinarias características diferenciadas de la dinámica y estructura regional del ecosistema del monte. Está enmarcado por la rigurosidad climática de la región biogeográfica, donde la amplitud térmica y la regularidad de la sequía se expresan en una vegetación xeromórfica singular, cobertura vegetal escasa y rala, suelos esqueléticos y una biodiversidad de tipos adaptados y restringidos cuantitativamente, por las escasas oportunidades para variados nichos ecológicos. La Confluencia emerge como un oasis, pero también como un corredor verde de especies y nutrientes desde la Cordillera de los Andes al mar, “regando” un basto territorio árido.
La Confluencia es también un punto de referencia en el sentido de la representación social, en cuanto sintetiza el encuentro de diversas culturas que fundaron este valle a imagen y semejanza de las tradiciones agrícolas de los valles europeos, desde donde inmigraron variadas poblaciones de origen ruso, italiano, español y alemán entre otros. Es también representación de encuentro como “choque” de culturas. Es el escenario del arrebato de la civilización blanca al indio, desplazado no solo de este sitio sino despojado de su territorio. Este punto de la Confluencia expresa también el enclave a partir del cual la civilización avasalladora hace pie en la Patagonia norte, fundando un periodo de especulaciones sobre la tierra y la propia capitalidad del Territorio Nacional de Neuquén y de degradación mas adelante, alternados con periodos de esfuerzo y prosperidad llevados adelante por una “nueva comunidad del valle”.
La Confluencia es historia y memoria. Memoria del despojo y también de la fundación de una cultura del esfuerzo y el trabajo de los que sembraron y arrebataron a la aridez, el dominio de la hostilidad del viento y la sequía. Los amplios bosques ribereños, y las fértiles tierras del valle son la expresión mas representativa de esfuerzo mancomunado de casi un siglo de construcción de un oasis de regadío que hoy al igual que a principios de siglo es despojado por la barbarie especulativa, rentista, cortoplacista, facilista y los llamados “inversores” (hasta ahora no han invertido un solo peso genuino en obras productivas y desarrollo social y urbano), hoy llamados “desarrolladores”, que ejecutan proyectos urbanísticos obtenidos de “moldes” enajenados de la realidad y las condiciones ambientales y paisajistas de la región, aliados a sus socios locales.
En este contexto histórico, se ha configurado un ambiente particular, con una dinámica dirigida por la cultura de la sociedad pasada, que se proyecta al futuro sobre las bases de un nuevo orden cultural y ético - ambiental de los procesos de globalización y de homogeneización de los estilos de vida y desarrollo urbano. El ambiente seminatural conformado actualmente se estructura sobre un mosaico de diversidades; de parches y elementos del paisaje histórico, del construido y el natural. Este paisaje “integrado”, resultante de la síntesis de la cultura y la naturaleza original, se encuentra amenazado por una actividad inmobiliaria dirigida a reconvertir espacios naturales y productivos, en una ciudad de “elite” a través del Proyecto Paseo de la Costa (Ordenanza Nº 10010/04), acentuando el proceso de “gentrificación” (Fernandez, 2001) que en la ciudad se despliega desde los años 90, con el “boom” de los barrios cerrados. Las consecuencias de esta reconversión implican la expulsión del productor agropecuario y la restricción del acceso a la vivienda social sobre el valle, a nivel de la sociedad. Para la naturaleza, (la original y la segunda naturaleza, la de la cultura valletana) la modificación de la cobertura vegetal, reemplazando bosques de salicáceas por parques, la restricción del acceso público a las riberas, la modificación de los cauces naturales del río, a través del relleno de lagunas y la “polderización” de tierras por encauzamiento de las aguas del lecho natural del río hacia un solo cauce contenido por defensas artificiales, con la consecuente destrucción del hábitat ribereño.
Frente a esta situación proponemos la creación de un Área Natural Protegida en el ambiente ribereño del valle de la Confluencia, que comprenda:
tierras productivas sin reconversión
cercos vivos (cortinas de álamos) que actúan como corredores biológicos
asentamientos periurbanos tendientes a consolidar un estilo constructivo adecuado al régimen hidrológico y con fines sociales y productivos del valle
Bosques ribereños
Ambientes xerófilos de la costa sur del río Neuquén y del Limay
Islas de los ríos Limay, Neuquén y Negro
Tierras ribereñas de la Confluencia, en todas las márgenes de los ríos.
Cauces secundarios y lagunas del valle
Albardones y relictos del monte xerófilo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)